Espejismo fue el primer bloque de expansiones de Magic con formato oficial de tres expansiones interconectadas (Espejismo, Visiones y Vientoligero), de las que la primera daba el nombre a todo el bloque.
Después de pasar un frío que pela en la Era Glacial y Alianzas (las Tierras Natales eran más bochornosas, pero por otros motivos), esta expansión se centraba en climas más cálidos.
Espejismo estaba ambientada en el continente de Jamuraa, una suerte de África fantástica, donde los reinos de Zhalfir (militaristas), Femeref (meapilas) y Suq’ata (mercachifles) se las veían contra el malvado Kaervek, el hechicero maligno de turno que había raptado a la maga Mangara tras llegar a este plano gracias a las trapisondas de Teferi, un planeswalker liante. Espejismo se podía jugar por sí sola y venía con tierras básicas propias adaptadas al trasfondo (los bosques eran selvas, por ejemplo, y las llanuras, sabanas).
En Visiones, Femeref ya estaba en ruinas mientras los demás reinos empezaban a caerse a trozos. Aquí, Mangara es liberada gracias a las visiones de Jolrael, un antiguo aliado de Kaervek que le traicionaba.
El Vientoligero era un barco volador que viajaba a través de los planos y daba comienzo a la saga homónima con las aventuras de su tripulación en busca de artefactos perdidos. Su historia continuaría en Tempestad.
Así, a bote pronto, Espejismo me llamó la atención en su día porque el setting me pareció muy original: había visto fantasía medieval europea, oriental con samuráis, vikingos, árabes… pero nunca algo basado en una África fantástica. En consecuencia, muchos de los personajes eran de raza negra pero, curiosamente, Espejismo no levantó particular revuelo por apropiación cultural o similares aunque muchas otras cartas de Magic se han retirado por ser consideradas racistas (como Cruzada, Jihad o Pradesh Gypsies).
En Espejismo y Visiones se empezaron a ver con más asiduidad algo que era rarísimo en la Era Glacial y se empezaba a intuir en Alianzas: cartas buenas. Frente a las criaturas con toda clase de restricciones y costes altísimos que se venían viendo desde los inicios, en Espejismo se dio por fin rienda suelta a los creativos y las cartas con costes más o menos razonables y efectos potentes empezaron a ser la norma y no la excepción. En Vientoligero esta tendencia empezó a desmandarse comenzando el power creep del que tanto se queja la gente, pero lo que dolió de verdad es que allí fue la última expansión donde salieron criaturas que agrupaban.
Se codificó por primera vez la expresión "Habitar tierras" para bichos como la Serpiente de Mar (habita islas) que requieren islas enemigas para atacar y propias para sobrevivir y se vieron también unas cuantas criaturas con ímpetu, con la ventaja de que aquí ya eran conscientes de que la habilidad no valía para nada y no incrementaba su coste.
Las criaturas flanqueadoras eran casi invariablemente de tipo “caballero” (como los populares caballeros blanco y negro) y esto creó una breve época de esplendor para mazos flanqueadores.
Recuerdo hacer en su día un mazo blanco y rojo de agrupar y flanquear que era bastante intratable al ataque cuando alguien intentaba bloquear a dos o tres flanqueadores agrupados y se comía un -2/-2 o un -3/-3 antes de poder causar daño.
Estrictamente no eran una regla especial, pero los primeros “amuletos” (instantáneos de coste uno con una selección de efectos para elegir) aparecieron aquí.
Algunas cartas notables de la expansión fueron:
SUSPENSO TOTAL
ADENDUM: Ya que estamos con el tema, cuando veáis El Rey León recordad que los cachorros de león tienen manchas y que en África no hay osos hormigueros (mirad, mirad en la canción de "Yo Voy a Ser el Rey León" que usan las lenguas de serpentinas).

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¡Jajaja! No sabía yo lo de los tigres... :-)
ResponderEliminarEn cuanto a la expansión, recuerdo que a nivel general la calidad de las ilustraciones mejoró mucho. Por ejemplo, en las tierras básicas se nota mucho (en comparación con las de Era Glacial).
Por otro lado, recuerdo como cartas interesantes los Diamantes, el Centauro de Jolrael y, sobre todo, los tutores (el Azul y el Blanco; el Verde no), aunque hay muchas más.
Bueno, y también me acuerdo de mi querido León de Mtenda, que aunque era mala a mí me hacía tilín por eso de ser como un León de la sabana mientras el oponente no jugase con azul...